La absoluta vulnerabilidad de la mujer rural frente a los feminicicios

Las mujeres sufren una serie de barreras cuando se acercan a las comisarías para denunciar los actos que ponen en riesgo su vida o algún tipo de agresión en su contra.

La creciente ola de feminicidios en el país, nos pone en una difícil y angustiante situación al saber que el avance en relación a la prevención y lucha contra la violencia a la mujer no es efectiva, más aún cuando las estadísticas revelan que las muertes de mujeres van en una escalada que no tiene cuando parar.

Para nadie es desconocido que las mujeres sufren una serie de barreras cuando se acercan a las comisarías para denunciar los actos que ponen en riesgo su vida o algún tipo de agresión en su contra, lo cual es muy desalentador para ellas, ya que pone en evidencia el desinterés y la carencia de entendimiento de la real dimensión del problema por parte de las autoridades policiales, lo que se agrava en las zonas más alejadas del país.

Los últimos acontecimientos en el distrito de Santa Rosa de la provincia Melgar en nuestra región Puno, en el que Dina Quispe Choquemaqui de 27 años de edad, fue hallada muerta, luego de ser descuartizada por Wilfredo Rodríguez Quispe (23) un ex soldado, que presenta serios trastornos mentales, nos lleva a preguntarnos ¿Qué protección real tienen las mujeres de las zonas rurales?

Si bien es cierto que en Puno existen esfuerzos de la propia población para atender la necesidad de seguridad, como es el caso de las Rondas Campesinas, esta no es suficiente para enfrentar la violencia contra la mujer, y si donde existen comisarias las mujeres están desprotegidas, en las zonas rurales la protección de la mujer es simplemente nula. Ante esta situación, es urgente que desde el Estado se implemente una política pública de protección y seguridad para la mujer rural, involucrando a los gobiernos locales, que son el rostro más visible del estado en el campo.(Edson Ortega)

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