La violencia de género y la pobre respuesta del Estado

Ica no es ajena a la violencia de género que vive el país que en lo que va del presente año ya registra 23 mujeres víctimas de feminicidio, En nuestra región son Ica, Chincha y Pisco, los lugares donde se concentra la mayor incidencia, según la estadistica elaborada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Las mujeres asesinadas, en su gran mayoría por sus esposos, denunciaron previamente al agresor, pero como sucede hasta ahora, no encontraron un acompañamiento del Estado.

Lamentablemente en Ica no se cuenta con una casa de refugio implementada en donde las víctimas puedan recuperarse de las secuelas de la violencia, y ninguna autoridad ha realizado el menor intento para que exista por lo menos una en la región.

A diferencia de la capital en donde ya se han implementado módulos especializados  en violencia de género, en Ica sólo operan 8 juzgados especializados en Familia, 4 de ellos en la provincia de Ica, 2 en Chincha, uno en Pisco y otro en Nasca.

También se han implementado 4 Centros de Emergencia Mujer que funcionan las 24 horas -vía convenio con el Ministerio del Interior- en las comisarías de Chincha, Pisco, Ica y La Tinguiña, aunque resultan insuficientes frente al incremento de la violencia.

Déficit de médicos y psicólogos forenses:

Ica solo cuenta con siete divisiones de medicina legal ubicadas en Nazca, Palpa, Chincha, Pisco, Vista Alegre, Parcona y la capital de la región. Una muestra del déficit de psicólogos, es que las citas que se le dan a las usuarias, son programadas para tres meses después de ocurridas las agresiones.

De nada vale que las audiencias judiciales se programen con inmediatez ya que al carecer de los informes psicológicos, el magistrado no podrá dictar las medidas de protección a favor de las agraviadas; asimismo al ser programadas con tanta posterioridad muchas de las victimas abandonan sus denuncias y no llegan nunca a la cita. Un hecho que llama la atención es que pese a que la ley contempla el daño psíquico como una lesión grave, dicha figura legal no puede ser utilizada por las agraviadas ya que carecemos de especialistas en la región que diagnostiquen esta afectación.

Casos emblemáticos

Ica es una de las siete regiones con más violencia de género a nivel de país. Uno de los casos más mediáticos ocurrió en el corazón de Chincha el año 2015; el asesinato que cometió el empresario chino Taki Quan Lau, de 32 años en agravio de su esposa, la joven empresaria Sandra Sifuentes Salcedo. La historia que conmocionó a los iqueños, llevó a un juicio que duró largos meses y culminó con una condena de 25 años a Taki Lau  por el delito de feminicidio. Sin embargo el proceso ha sido declarado nulo por la Sala Suprema Penal presidida por Cesar San Martin, amparándose en una inadvertida imprecisión de la prueba forense, esto le abrió las puertas del penal a Taki Lau, quien ahora enfrentara el juicio en libertad; después de tres años de ardua batalla legal que ha dejado a los padres de Sandra Sifuentes sin fuerzas, sin recursos y con una enorme desconfianza en la magistratura, y ahora tendrán que repetir y recordar con una memoria fotográfica el hecho.

El último feminicidio ocurrido en Ica, se registró en el apacible distrito de Grocio Prado, allí en un cilindro, estaba el cuerpo maltratado y sin vida de Nickoll Arrasco de 22 años, algo que llama la atención es el lugar donde dejan a la víctima, lo que nos recuerda el hallazgo del cuerpo de una enfermera en la ciudad de Lima, hecho que fue transmitido en vivo por algunos canales de tv nacional. Lamentablemente, se piensa desde los medios que darle importancia y fuerza a las denuncias de este tipo, es exponerlos permanentemente en televisión, cuando esto pareciera más bien que estuviera generando un efecto mimético en los agresores.

En Ica como en el resto del país, se reflejan las falencias del sistema de justicia, la poca acuciosidad e interés en las investigaciones que hacen los fiscales sobre los casos de violencia familiar, para quienes es más importante investigar un robo que la violación sexual de una niña o las lesiones por violencia familiar. Vemos como en Ica, los fiscales archivan los casos de violencia familiar porque sus propias investigaciones no les satisfacen, y somos testigos de la impotencia de aquellas mujeres que ya casi pernoctan en los pasillos del Poder Judicial para alcanzar justicia, y nos golpea el dolor de los niños y niñas a los cuales la violencia no solo les afectó su sano desarrollo emocional, sino que también les contaminó el alma por el infierno brutal que les tocó vivir.

En Ica como en todo el Perú las mujeres viven a salto de mata y sorteando día a día la muerte. (Mayra Ramírez Bautista)

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