El jaguar peruano bajo amenaza de extinción

El jaguar, el mayor felino de América, está en grave peligro de extinción en Perú, donde se matan unos mil ejemplares al año para la posterior comercialización de sus pieles en el mercado negro. Las pieles se venden en los mercados nacionales por un precio de unos treinta dólares, una cifra que luego se incrementa a 15.000 dólares en los mercados internacionales, según explicó hoy a EFE Francesca Delucchi, especialista peruana en el estudio de estos felinos.

«El futuro del jaguar no es muy optimista a causa de esta caza indiscriminada de especies, el tráfico ilícito de animales y la falta de protección ambiental de los bosques húmedos, donde viven estos felinos», aseguró Delucchi. La especialista peruana precisó que el ritmo de exterminio de estos animales se ha incrementado desde los últimos 40 años a causa de los avances en la tecnología de la caza.

Indicó que entre 1946 y 1966 salieron del país 12.700 pieles de jaguar, lo que significa una cantidad de 650 jaguares al año, una cifra inferior a los 1.000 que se exterminan actualmente. Otra de las causas del peligro de extinción de estos felinos, que viven en solitario en los bosques húmedos y zonas pantanosas de América del Sur y Central, es el acelerado nivel de deforestación que sufre la amazonía peruana.

Según Delucchi, en Perú se destruye anualmente unos 2.700 kilómetros cuadrados de bosque, donde se estima que pueden vivir hasta unos 115 jaguares, en promedio. Asimismo, alertó que la eliminación de estos felinos tiene grandes consecuencias en otras poblaciones de animales como los armadillos, los tapires (un mamífero parecido al jabalí) y muchas especies de herbívoros y pequeños insectos.

La población de jaguares es difícil de censar debido a sus secretos hábitos nocturnos y el denso follaje de la selva que los cobija, aunque se calcula que en territorio peruano el número de jaguares en libertad no pasa de los 1.500. La especialista presentó hoy en el XI Congreso Latinoamericano de Parques Zoológicos, Acuarios y Afines, que se celebra en Lima, un proyecto que tiene como objetivo estudiar, proteger e impulsar la repoblación de estos felinos en su hábitat natural.

Para ello, Delucchi cuenta con un criadero en Huaral, a 100 kilómetros al norte de Lima, donde estudia el comportamiento de ocho felinos para su posterior reintroducción en una «selva en miniatura» donde podrán desarrollar su instinto de caza, la capacidad de orientación y la adaptación al río y los humedales.

De acuerdo a sus estudios, los jaguares machos en libertad dominan un territorio de entre 10 y 40 kilómetros cuadrados, que es marcado a través de mecanismos de posesión, como la orina, los excrementos y la frotación entre los árboles y plantas para impregnar su olor. Asimismo, explicó que cuando estos felinos se encuentran, establecen primero un contacto ocular directo, después muestran agresividad con movimientos del hocico hasta que el más fuerte controla a su oponente.

El jaguar siempre fue un animal muy admirado por las grandes culturas peruanas, desde sus primeras representaciones, que datan de 2.000 antes de Cristo en la zona selvática de Pucallpa, hasta los planos en forma de «U» de muchos centros ceremoniales de la costa que corresponden simbólicamente a la forma del torso y las patas de este felino. Para la especialista peruana, este proyecto significa apostar por una perspectiva hacia el futuro donde «el jaguar vuelva a ser un animal admirado e idolatrado, pero nunca más temido».

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